Con un diagnóstico: un análisis de la estrategia de crecimiento en sus dos planos, dirección y fuerza. De ahí sale una lectura concreta de qué está funcionando, dónde el esfuerzo está mal asignado y por dónde conviene empezar. Sobre esa base se define el alcance del trabajo.
Entrevistas con el equipo, revisión de los datos y del funnel, unit economics, canales y retención. El entregable es concreto: qué funciona, qué esfuerzo está mal asignado, qué palancas están sin aprovechar, y un orden de prioridades para arrancar.
Empresas con ADN digital de América Latina, B2C y B2B: negocios donde el crecimiento se juega en canales digitales. Desde startups con respaldo de venture capital hasta compañías establecidas y corporativos con una operación digital de peso. La clave no es el rubro ni el tamaño, sino que el crecimiento pase por lo digital.
Sí. Es el modelo estándar, con el que opera la mayoría de los trabajos: por proyecto, hito o retainer. El equity no es un requisito.
Al fee se suma una participación en la empresa: el retorno de Valta queda atado al crecimiento del cliente. Es una decisión que se toma de a dos, después del diagnóstico, cuando ambas partes ven que hay un partnership de largo plazo.
No. Toda colaboración incluye un fee; en el modelo partner el equity se suma, no lo sustituye. Es lo que mantiene el trabajo priorizado y el compromiso de los dos lados de la mesa.
No: trabaja con el equipo que existe. Audita qué palancas se usan a fondo y cuáles no, redirige el esfuerzo hacia lo que más mueve la aguja y acompaña la implementación y la gestión del cambio.
No. Una agencia ejecuta un canal o una campaña. Valta es un growth partner: entra por la estrategia completa, la dirección y la fuerza, con el retorno alineado al resultado. Y donde hace falta una agencia, ayuda a elegirla y a dirigirla bien.
Un fractional cubre un rol. Valta cubre un sistema: la dirección para saber qué hacer y la fuerza para ejecutarlo, con un modelo que alinea el retorno al resultado. Puede convivir con un CMO en el equipo, y de hecho es lo más frecuente.
Depende de lo que el diagnóstico encuentre. En general se trabaja por ciclos, con objetivos definidos por etapa: primero la dirección (las bases y el rumbo), después la fuerza (ejecutar a fondo y acompañar el cambio). Sin permanencias mínimas atadas a horas.
Si el crecimiento es hoy una prioridad estratégica, este es el punto de partida.